Bruno Vasquetto - @elmateganaderiaregenerativa

La tierra, un activo diferente: tiene dueño, pero es de todos

Por: Bruno Vasquetto - Escritor " La Ganaderia Paralela "

     En la gran mayoría de los países del mundo la propiedad de la tierra es privada. Pero este inmueble tiene una particularidad sobre cualquier otro: su degradación no afecta solo al dueño, sino a toda la sociedad ya que el suelo es un recurso finito y todos dependemos de él para alimentarnos. Las personas que tienen la suerte de poseer tierra cargan una gran responsabilidad sobre sus hombros, la de alimentar a la comunidad que los rodea y a gente en otros lugares del mundo. Si la tierra no es bien gestionada y el suelo se degrada, erosiona y desertifica, se atenta contra la soberanía alimentaria de toda la sociedad y también de las futuras generaciones. Grandes civilizaciones sucumbieron a lo largo de la historia por agotar sus suelos, y nosotros no estamos exentos de eso.

     Si una determinada persona es dueña de otro tipo de activo como una casa o departamento y no lo cuida, éste se rompe y se viene abajo pero el propietario será el único afectado porque su activo bajará de precio y la renta que percibirá por el mismo disminuirá. Con la tierra es diferente porque no sólo resulta perjudicado el propietario, sino que se afecta también a toda las personas, animales, árboles que necesitan vivir de esa tierra. Además, las casas y demás activos se pueden crear, el suelo no, es el mismo siempre y sólo puede cambiar de manos pero no se pueden crear nuevas tierras, son las que tenemos.

     La generación nacida entre los años 1990 y 2000 tiene el gran desafío de dar vuelta la historia, de frenar con la depredación de suelo que se viene realizando luego de la revolución verde y encontrar las respuestas para asegurar la soberanía de las futuras generaciones. Si seguimos por este camino, sin actuar y mirando para otro lado, estaremos condenando a nuestros hijos a un escenario de gran desigualdad y escasez de alimentos.

     La regeneración es, en muchos lugares, una necesidad. Ya no es una opción, en muchos ambientes se ha llegado a un estado de degradación con el que conservar lo actual no es suficiente, tenemos que recuperar y regenerar el ecosistema para tornarlo productivo y resiliente.

     En muchos lugares del mundo se ha perdido por erosión prácticamente toda la capa arable del suelo, los 50 cm. superficiales donde se albergaba la máxima fertilidad. Recuperar este suelo es una escala geológica y lo perdimos en un lapso de entre 20 y 50 años. Lo que la naturaleza formó durante milenios, lo destrozamos en un pestañeo. Hoy, gracias a la ganadería regenerativa, a la agroecología y a las tecnologías que se han venido desarrollando, se nos abre un escenario único en la historia para poder aplicar estas técnicas en el campo y revertir esta situación.

La tierra como negocio

     En todo el mundo la tierra es cada vez más cara y esto es lógico, somos cada vez más habitantes y la tierra es siempre la misma. El suelo no se fabrica y tampoco se amortiza. Todas las generaciones a lo largo de la historia contaron con la misma cantidad de tierra pero, como la población crece cada año, este activo será cada vez más caro.

     Generalmente, el capital inmobiliario de una empresa de campo rinde muy poco en relación a otros negocios, y esto se da porque es un activo muy seguro y de poco riesgo. No se puede robar, ni quemar y no tiene muchos costos de mantenimiento si se gestiona bien. Por lo general, cuando se compra un campo el costo de una hectárea es extremadamente alto en relación a la renta que genera o a lo que puede producir. Tiene un gran capital bajo sus pies, millones, pero lo que produce este activo es bajísimo en relación al patrimonio. Es una riqueza patrimonial pero generalmente dista mucho al lucro que generan los negocios que se desarrollan sobre esa tierra.

     En los últimos años, la tierra ha aumentado sideralmente su valor en todo el mundo y los productores han tenido una gran ganancia de capital por el aumento de precio de cada hectárea. Pero esto no significa que puedan tirar manteca al techo, porque estos productores serían ricos si venden el campo, pero si quieren vivir de la producción tendrán que vivir de manera mucho más austera. Gran parte de los productores que se funden confunden la riqueza patrimonial con la riqueza que genera la producción, la cual es muy conservadora.

     Toda empresa ganadera y agropecuaria tiene dos tipos de negocios, uno es el negocio inmobiliario de la tierra y el otro el negocio productivo. El negocio inmobiliario genera una renta si alquilamos el campo. Por otro lado, para llevar a cabo un negocio de producción ganadera se necesita inmovilizar capital en animales, pasturas, maquinaria etc. Todo capital tiene un costo de oportunidad. Si el negocio productivo no puede pagar ese costo de oportunidad más el costo del alquiler de la tierra (aunque la tierra sea propia este costo se debe tener en cuenta), significa que no es un negocio rentable. Es importante identificar estos dos negocios para poder llevar adelante una empresa agropecuaria.

     Estos dos negocios, a su vez, se enmarcan en un sistema vivo donde estamos produciendo seres vivos (plantas, animales, etc) y la naturaleza tiene sus tiempos, que no son los nuestros. El campo NO es una fábrica y no se puede industrializar a los seres vivos. Si no entendemos esto, el negocio productivo terminará agotando el suelo, destrozando el ecosistema y, por lo tanto, perderá valor la tierra, afectando al negocio inmobiliario. En muchas partes del mundo los alquileres se están pagando en base a indicadores de suelo y esto es un gran avance. No es lo mismo alquilar un campo donde el suelo sea una esponja, que tenga buena materia orgánica y buenos niveles de fósforo, que alquilar un campo degradado, compactado y pobre en materia orgánica.

     Finalmente, hay algo muy importante y es que NO gana el que más produce, sino el que produce a menor costo. Muchos productores han quebrado yendo detrás de más kg/ha, pero aumentando los costos productivos muy por encima de la renta extra generada. En un mercado de commodities es fundamental adoptar sistemas de manejo que permitan bajar los costos y que nos permitan ser resilientes ante eventos climáticos y fluctuaciones de precio. El PRV es un sistema que cumple perfectamente estas necesidades.

PUBICLADO : 06/02/2022 - 8:00 AM