Juan Roberto Dutra

Mensaje Regenerativo

Por: Juan Roberto Dutra - Escritor " La Ganaderia Paralela "

    La primera pregunta que surge al ver un artículo escrito por un uruguayo es “¿qué puede llegar a entender de nuestra realidad este productor tan lejano en clima, suelos, pastos, en fin, otro mundo?” Así también pensaba yo. Antes de ir a Colombia, estudié su geografía, sus suelos, las distancias, las alturas y precipitaciones, y me preparé para conocer un horizonte agropecuario distinto.

    Estaba equivocado. Y así sucedió con Chile, Ecuador, Brasil, Argentina, Costa Rica, Paraguay, Bolivia…porque al llegar a cada destino y luego de entrar en contexto local, pude comprender que lo único que nos separa es la tonada al hablar, porque los problemas, los enfoques, los talentos y las virtudes, son las mismas.


Hay un verdadero susto muy grande por la amenaza de que nuestra actividad deje definitivamente de ser rentable, que no nos devuelva más el humor y la alegría al emprender el viaje al campo, y que deje de entregarnos aquella tristeza difícil de explicar cada vez que emprendemos el camino de retorno hacia la urbe. “No me quiero ir”, “si pudiera, me quedaba otro día”.

    Si es Usted de esta familia, y ha nacido con una conexión inexplicable con lo vivo, difícilmente no haya pasado por esos momentos, y esto es INDEPENDIENTE de si se considera usted urbano o rural. El gusto por la ruralidad está en todas partes, en los edificios de 15 pisos, en las oficinas aburridas del centro de la ciudad, en el chofer del bus, en el trabajador de la construcción e incluso en el que va caminando por la vereda del frente con una remera de Iron Maiden. Naturalmente no puedo entender cómo pueda el encanto por el campo llegar hasta almas tan distintas, de mundos aparentemente paralelos, pero entrelazados en algún momento del tiempo y el espacio por un llamado silencioso.

Por lo tanto, y teniendo en cuenta que nadie cumple mejor una función que aquel al que le gusta lo que hace, tenemos en medio a la sociedad en general, un potencial productivo inexplorado inmenso.

    Al mismo tiempo, es imposible no notar el deterioro de los suelos, de las aguas, de las pasturas e incluso del posicionamiento de nosotros productores ante esa situación. Ante un evidente agotamiento de nuestra base productiva, buscamos en las ciudades una alternativa de ingreso urbano que nos permita subsidiar lo rural, apurados porque termine el mes y podamos cobrar el salario o cerrar el balance mensual de nuestra empresa para ver cuánto de eso podemos volcar a salvar ganado o hacer alguna infraestructura faltante. Y eso no está mal, desde que tengamos un plano con rumbo claro, y que ese rumbo nos conduzca a un esquema de libertad productiva impregnado de entendimiento biológico, ampliamente fundamentado desde la ciencia, de mejoras notorias en el suelo y en las pasturas , y, por ende, en la economía de nuestras fincas, la estabilidad en el campo, y la seria posibilidad de que nuestros hijos sigan el camino rural, salvador de civilizaciones.

Suena a imposible. Pero no lo es.

    Difícilmente no haya oído hablar sobre la ganadería regenerativa, ya que el término se ha puesto de moda, palanqueado incluso desde las esferas gubernamentales, que de regenerativos no tienen nada ni siendo de izquierda ni de derecha, pues siempre que haya que hincarle el diente a algún sector para recaudar más, ¿adivine a quién se lo harán? Nada más lejano del enfoque regenerativo que la política. La propuesta va mucho más allá, y se puede desglosar punto a punto de lo remarcado con negrita en el párrafo anterior:

La situación agropecuaria actual nos confunde a tal punto, que inexorablemente se nos pone turbio el horizonte. No sabemos hacia donde vamos, pues estamos vulnerables ante cualquier suba en el precio de los insumos, golpes del mercado, TLCs de dudosa pertinencia llenos de posibilidades positivas y de peligros, exceso de información a diestra y siniestra, en fin, un caos, lo vemos y lo sentimos todos los santos días.

    Todo modelo regenerativo parte de una planificación adecuada a largo plazo, que nos coloca en un pedestal de observación privilegiado, al no depender de insumos externos evitables, y potenciar el uso de insumos gratuitos (por ahora) como el aire, la lluvia y el sol*. Esto es planificable, créamelo. Al armar su proyecto regenerativo, tendrá un plano con rumbo claro.

A pocos meses de iniciado, su proyecto ya será una realidad, y comenzará a darse cuenta de cosas que estaban allí todo el tiempo, pero que no las podía ver, y lentamente le irán otorgando un esquema de libertad productiva que no había experimentado hasta entonces. Ya no se agobiará por el precio de la urea o del concentrado, y cada kilo de carne o leche que produzca tendrá un margen real de liquidez, ya que son fruto de una maximización en la utilización de insumos gratuitos.

    Con el pasar de los ejercicios ganaderos y teniendo a la vista la solidez de su esquema productivo, será afectado por un entendimiento biológico sobre el funcionamiento del espiral vivo que rodea su negocio, y si por acaso tiene formación agronómica o veterinaria, recordará las clases sobre fisiología vegetal y bioquímica, en donde, desde el primer día de clases ya quedaban ampliamente fundamentadas desde la ciencia todas las ventajas que ahora puede percibir con las mejoras notorias en su suelo y en sus pasturas, sus reses y… en su diario vivir.

Parece mentira, pero si todo anda bien en la economía de nuestras fincas, la estabilidad en el campo deja de ser aquella molesta hipótesis, y se establece una seria posibilidad de que nuestros hijos sigan el camino rural, salvador de civilizaciones.

    Y si eso eventualmente llega a concretarse, tiene usted la posibilidad singular de ser importante estando ausente, pues cuando haya dejado este mundo, será recordado por los suyos como aquél que osó enfrentar lo general, que dejó un legado de rebeldía consciente, y en medio a momentos tensos como los actuales, supo elevarse con una propuesta sólida y reconfiguradora de la existencia del grupo familiar, en fin, no simplemente el abuelo, no comúnmente uno más, y sí, el eje central del cambio que regenera, fuente de inspiración para los que seguirán sacando adelante la insistente idea de perseverar en un planeta que nos dio todo, y que no lo pudimos entender.

No espere hasta el último día de su vida para unirse al suelo, él está allí, de brazos abiertos, esperando el buen trato para devolverle la sonrisa. Existe una ganadería paralela, y está a su alcance.

PUBICLADO : 30/01/2022 - 8:00 AM

Bienvenido al mundo regenerativo.

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