“A mí me gusta el ganado bien grande, “tamañudo”, que las vacas sean casi como el toro de acuerpadas” ……
Este tipo de apreciaciones se escuchan a menudo a un número importante de propietarios de ganaderías; ¿será que de tanto ver animales en catálogos de otros países (otros hemisferios con abundancia de forrajes no tropicales (no gramíneas)) se nos instaló en la cabeza algún biotipo de animal?
¿Será que nos enamoramos de los animales fisicoculturistas de las ferias?
¿Será que estamos comprando la raza que está de moda que no es precisamente la raza que es productiva en las condiciones de nuestros predios?
Las respuestas a estos interrogantes no tienen tanta importancia desde que en nuestros predios tengamos un enfoque claro de qué (según nuestras ofertas ecológicas y disponibilidad de mano de obra) y cómo queremos producir (con insumo-dependencia o sin ella).
Existen unos criterios básicos, pero de trascendencia alta que están relacionados con la genética e inexorablemente con el aspecto físico del animal (fenotipo) pues recordemos la ecuación simplificada de la genética:
Fenotipo = genotipo + medio ambiente.
Dichos criterios son: balance hormonal (balance entre hormonas sexuales y hormonas de crecimiento), ingesta relativa (ligado a condición corporal inherente), estos dos factores marcan sin duda un resultado en el biotipo de los animales que finalmente se transforman en los pilares para realizar la selección por eficiencia funcional de nuestros ganados.
¿Qué es el balance hormonal?
Empecemos mencionando que los animales que más rápida madurez sexual tienen, por lo general son de menor talla, esto es debido a que las hormonas sexuales (testosterona en el macho y estrógenos y progesterona en la hembra) están relacionadas con la osificación del cartílago de crecimiento en las epífisis de los huesos largos; traduciendo: todos los mamíferos crecen en talla a partir del “elongamiento” de los “huesos largos” (fémur, tibia, peroné, escápula, en general todos los huesos crecen).
En los extremos de los huesos de los animales en crecimiento se tiene presente una población de “hueso inmaduro” (cartílago) que detiene su crecimiento (se osifica) a medida que las hormonas sexuales empiezan a circular por el torrente sanguíneo.