EL CUENTO DE LA GENÉTICA

Por: Nicolás Federico Sierra Vélez - @ganaderiarentable

GENÉTICA: ASPECTO CLAVE EN LA GANADERÍA, TE LLEVA A LA GLORIA O A LA BANCARROTA; TRABAJAS PARA ELLA O ELLA TRABAJA PARA TI… ¡TÚ ELIGES!

    ¡Llevamos algo más de 6 décadas, 60 años o más, seleccionando la genética equivocada para mejorar la rentabilidad de nuestras empresas ganaderas! Triste pero cierto, lo más importante es que aún estás a tiempo para hacer lo correcto.

Hemos buscado de manera acelerada y sin descanso, cueste lo que cueste, los animales que más peso ganan y los que más leche producen; aplaudimos los animales bonitos, preferimos los animales grandes, perseguimos los máximos precios y calidad en carne y leche… Pero a pesar de tales esfuerzos, esta forma de seleccionar nuestros animales nos tiene cada día más apretados económicamente.

     ¿Cómo es eso posible? ¿No fue precisamente esto lo que nos enseñaron para el progreso financiero de nuestras ganaderías? Si, eso fue lo que aprendimos, también nos enseñaron que los seres humanos somos la cúspide de la naturaleza, que podemos dominarla y manipularla a nuestro antojo, que con maquinaria puedo moldearla y cambiar su esencia, que el bosque es enemigo de la producción de alimentos, que con agrotóxicos podemos remplazar más eficientemente los procesos naturales para producir más y mejor, ¡ah!, y que con venenos podemos cultivar nuestros alimentos… ¿O quién de nosotros no lo ha hecho?

Pues resulta, que con tanta arrogancia, prepotencia, ignorancia y ambición desmedida, es que en tan poco tiempo de permanencia del ser humano en la tierra, hemos destruido el 50% de los bosques del planeta… Hemos alterado los ciclos naturales (Agua y carbono, entre muchos otros…), modificando nuestro propio hábitat, poniendo en riesgo nuestra propia supervivencia; pero la naturaleza no se equivoca, ella no nos necesita en absoluto, puede sacudirse y extinguirnos fácilmente cuando lo necesite……

    Somos nosotros los humanos, quienes ineludiblemente la necesitamos a ella para sobrevivir. ¿Y qué hay detrás de todo este relato ambientalista? Sólo pretendo una cosa, que tomemos conciencia sobre el maravillosos aliado que tenemos en la naturaleza, la cual permite convivir con mayor bienestar a todos los que compartimos esta inigualable esfera azul; es hora de escucharla, de favorecerla y beneficiarnos mutuamente; es hora de incubar para nuestras futuras generaciones formas diferentes de hacer las cosas, bien cimentadas en la observación y favorecimiento de los procesos naturales; es hora de integrarnos a esos procesos, ser humildes y aprovechar esa inmensa sabiduría natural para vivir mejor; es hora de trabajar inteligentemente, ya no es tiempo para trabajar duro en favor de unos pocos !.

Factores clave

     ¿Y todo esto qué tiene que ver con la genética? Cierto, volvamos a ella y descubramos el tipo de relación existente entre la genética, la naturaleza y un mejor vivir. La selección genética animal se ha desarrollado bajo dos corrientes principales, una que busca el mayor desempeño animal posible y la otra que busca el mayor desempeño por hectárea posible. Con el inicio de los procesos de industrialización alimentaria, se pensó que una mayor producción animal individual nos llevaría a un mejor desempeño económico por hectárea, y en ese gran afán de aumentar la producción animal individual, fuimos descuidando aspectos claves, y en la medida que la producción individual fue creciendo, el desempeño del sistema ganadero en términos de beneficio sostenible por hectárea fue disminuyendo… Miremos cuales fueron algunos de esos factores claves descuidados por la ambición desmedida, la prepotencia y arrogancia humana que nos tienen al borde de la bancarrota:

1)     Al perseguir la mayor producción individual por animal fuimos favoreciendo animales de mayor tamaño y peso; estos aspectos, tamaño-peso y mayor nivel productivo, nos condujeron a un nivel mayor de requerimiento nutricional de los animales, para lograr ese mayor nivel productivo deseado.

2)     Ese mayor nivel productivo y mayor nivel nutricional requerido ya no era alcanzable por cada animal en la misma área destinada al pastoreo; es apenas lógico que ante un mayor requerimiento nutricional, al menos en cantidad por parte de cada animal, el número de animales por área disminuya, con la inmediata consecuencia de una menor cantidad de vientres por hectárea, menos crías por hectárea y menos lactancias por hectárea.

3)  Para compensar esa disminución de unidades productivas por hectárea e igualmente, para suplir los requerimientos nutricionales crecientes de las vacas que iban aumentando su producción individual, producto del “mejoramiento genético”, acudimos al uso de insumos externos, alimentos concentrados, de alto contenido energético para mejorar la dieta y compensar la cantidad de animales por hectárea ya disminuida; fuimos remplazando forrajes de bajo costo, por granos de alto costo, en su mayoría semillas procesadas de cereales y leguminosas provenientes de la agricultura convencional, degenerativa del suelo y de los ecosistemas naturales.

4)   Al crecer aceleradamente la producción animal individual, nos olvidamos de la FERTILIDAD y de la necesidad de adaptación al medio natural requerida por ellos, pues remplazamos procesos naturales, como la adaptación climática, nutricional, parasitaria y a enfermedades, por procesos artificiales costosos y ecológicamente insostenibles: hormonas, baños y desparasitantes tóxicos, establos e infraestructuras robustas, monocultivos a base de fertilizantes químicos, mecanización excesiva de los suelos, etc. etc.

5)   Como consecuencia lógica de toda esa gran cascada de costos, necesaria para producir de manera artificial, mediante prácticas degenerativas del suelo y del medio ambiente, el margen de utilidad del productor ganadero fue decreciendo, es decir, la mayor producción por animal, no compensaba los costos totales erogados, pobres bolsillos de los productores… y qué belleza de ganancias las de sus proveedores!

Ese margen de utilidad decreciente, ahora en nuestro tiempo, ha desafiado la permanencia de miles de productores en el negocio ganadero, y/o ha obligado a subsidiarlo con recursos ajenos a la actividad ganadera; literalmente, “debemos sacrificar el pollo aliviado para dar caldo al pollo enfermo”.

Nuevo camino

  Paralelamente a todo este proceso, comandado por el indomable ego humano, los procesos de fertilidad natural del suelo fueron cayendo, obligando a depender en muchos de nuestros sistemas productivos modernos, en un 100% de los insumos externos costosos y ecológicamente insostenibles; es decir, estamos al borde del abismo y si seguimos haciendo lo mismo, caeremos al vacío sin retorno.

¡Afortunadamente, gracias a múltiples agricultores y ganaderos con suficiente barro en las botas, que por cerca de 100 años han estado desarrollando modelos diferentes, producto de sus iluminadas y numerosas jornadas en el campo, jornadas comandadas por la pasión, satisfacción y convencimiento de mejorar los procesos productivos mediante una alianza inquebrantable con la naturaleza, hoy disponemos de una gran sabiduría acumulada para recomponer nuestro camino, después de que la modernidad la dejara archivada pero viva por muchas décadas.
  Parte de esa sabiduría contempla una buena cantidad de prácticas agroecológicas y regenerativas para favorecer la agricultura y la ganadería. Entre dichas prácticas encontramos las indicadas para hacer de la genética ganadera una verdadera fuente de riqueza y bienestar, que con la ayuda de la tecnología moderna para comunicarnos, podemos tener a nuestra disposición.

Lo curioso de la forma como tal sabiduría nos invita a recomponer el camino, es que precisamente las acciones a realizar van en dirección totalmente contraria a lo que hemos venido haciendo; al parecer en muchas situaciones agrícolas y ganaderas que deciden ir de la mano de la naturaleza, el daño que hemos hecho simplemente se enmienda dejando de hacer lo que convencionalmente hemos hecho.
Es tan generosa la naturaleza, que obtenemos más simplemente observándola que interviniéndola; miremos pues, como podemos ayudarla en el caso de la genética y la correcta selección de nuestros animales:

1)   Evitar perseguir la mayor producción individual por animal, la madre de todos los vicios, ¡y sólo sirve para presumir!. La naturaleza ha desarrollado genotipos óptimos para cada ecosistema, debemos investigarlos y usarlos adecuadamente; quedan pocos ejemplares, es verdad, pero los hay y muy buenos. Estos genotipos naturales presentan las mejores características para generar valor económico, su menor tamaño-peso, menor nivel de requerimientos nutricionales y de insumos en general son algunas de ellas.

2)   Ese menor nivel nutricional requerido, alcanza perfectamente producciones óptimas, no máximas por animal en pastoreo (con una re-concepción temprana), lo cual permite alimentar adecuadamente un mayor número de animales por área, con la inmediata consecuencia de una mayor cantidad de vientres por hectárea, más crías por hectárea y más lactancias por hectárea.
Y como si fuera poco, mayor cantidad de kilos destetados por hectárea, debido a la mayor eficiencia de las vacas de menor tamaño sobre vacas de mayor tamaño, en relación a los kilos destetados de ternero, por cada kilogramo de peso vivo de la vaca.

3)   Con los animales adecuados de producciones óptimas desaparece la necesidad de compensar disminución de unidades productivas por hectárea, e igualmente, desaparece la necesidad de suplir los altos requerimientos nutricionales crecientes de las vacas que iban aumentando su producción individual, producto del “mejoramiento genético”, así que podemos ir eliminando el uso de insumos externos, volver al uso de forrajes de bajo costo y eliminar concentrados de alto costo a base de semillas procesadas de cereales y leguminosas provenientes de la agricultura convencional degenerativa del suelo y de los ecosistemas naturales, eliminamos la presión para producir alimento animal a base de prácticas degenerativas.

4)   Al favorecer el uso de genotipos adaptados al medio, inmediatamente vamos prescindiendo de los insumos externos de alto costo que permitían una “adaptación artificial de los animales”, como hormonas, baños y desparasitantes tóxicos, establos e infraestructuras robustas, monocultivos a base de fertilizantes químicos, mecanización excesiva de los suelos, etc. Todos estos insumos costosos, son remplazados por procesos naturales, perfectamente sostenibles.

5)   Como consecuencia lógica de la eliminación de la cascada de costos, para producir ahora de manera natural, mediante prácticas regenerativas del suelo y del medio ambiente, el margen de utilidad del productor ganadero aumenta considerablemente, a través de más kilos de carne producidos por hectárea y menos costos y gastos asociados para producirlos. ¡Ahora si, Benditos los bolsillos de los productores! ¿Y qué será de los proveedores?

Ese margen de utilidad creciente permitirá la permanencia de miles de productores en el negocio ganadero, incluso con disminuciones en el precio de sus productos en el mercado, que pudiesen jalonar una mayor demanda y prolongar la sostenibilidad de toda la cadena productiva; ya no se necesitará de fuentes externas para subsidiar la ganadería.

  Paralelamente a todo este nuevo proceso, comandado por la indomable conciencia humana, los procesos de fertilidad natural del suelo van aumentando y un circulo virtuoso de la mano de la naturaleza va creciendo; es decir, nos alejamos del borde del abismo en el que alguna vez nos encontramos, mediante un nuevo aprendizaje inteligente, para acercarnos a una nueva forma de hacer las cosas, ahora sí, con gran retorno económico y mayor bienestar para todos los habitantes de nuestra inigualable esfera azul.

Este cambio de mentalidad y paradigma, casi funde mi cerebro hace unos años; soy consciente que cada ser humano tiene su propio proceso y su tiempo; que los aprendizajes, desaprendizajes y reaprendizajes toman forma con una mente abierta, con libertad y sin presiones; con actitud desprevenida, pero crítica, con cuestionamiento continuo de todo lo que hacemos y un proceso permanente de observación consciente de los procesos naturales.

RECUERDA: EL CUENTO DE LA GENÉTICA TE LLEVA A LA GLORIA O A LA BANCARROTA, TRABAJAS PARA ELLA O ELLA TRABAJA PARA TI… ¡TÚ ELIGES !

Deseo que mis hijos y tus hijos, criados hoy bajo los conceptos de la ganadería rentable y regenerativa, un día puedan escribir algunas líneas similares pregonando que el ser humano lleva ya cerca de 60 años, ¡seleccionando felizmente la genética correcta!

PUBICLADO : 16/01/2022 - 8:00 AM